Haciendo amigos: Febrero 2005Bitácora de Mario Noya
18 de Febrero de 2005¡Adiós, mundo cruel!
Si yo tuviera hijos, preferiría mil veces que se engolfasen viendo las pelis guarras de la tele del gran J. de P. antes que con la campaña del sí a la, ¡hay que joderse!, Constitución europea. Eso sí que es porno duro, amigos. La apoteosis de lo Obsceno. No paran en barras, los perdonavidas salvapatrias -ja- del sí: lo mismo les da utilizar niños en anuncios y campañas institucionales, estampar en los billetes de lotería eslóganes prohibidos o distribuir textos mutilados del Tratado Interminable. Lo de Súper-Moratinos amorrándose al Referéndum Plus y regüeldando lo chachipiruli que es ser Súper-Europeo ha sido ya el terminose del acabose. ¡Y yo que creía que la tortura psicológica era perseguible de oficio! Con esta gente, los sobraos del sí, casi mejor tirar de guasa, porque si no es para arramblar con las existencias de gilletes de la tienda de la esquina, dejar el lavabo hecho unos zorros y consignar en la nota preceptiva: "Se acabó lo que se daba". La cosa sería más llevadera si entre ellos hubiera al menos uno que clamara, a lo Estanislao Figueras: "Estoy hasta los cojones de todos nosotros". Pero nada, no hay manera, abandonad toda esperanza: están todos contentísimos de haberse conocido, de ser tan majos, tan buenas gentes; tan guapas y tan listas que se merecerían un príncipe o un dentista y, por eso, una canción de Lichis (Los del Río no están para fiestas; están, lo sabéis de sobra, leyendo). Los del Río y los del Micro. Y Moratinos, que no se me va de la cabeza: amorrao al Referéndum Plus para pervertir a la muchachada. Las organizaciones pro derechos humanos, ¿qué dicen de todo esto? Nada, están calladas; calladas como Izas, Rabizas y Colipoterras. Yo no puedo; no he de callar, diría si fuera Quevedo, pero no lo soy. Tampoco Bioy Casares, pero no me aguanto y ya me voy, que me voooooooy, a rendir el pescuezo en el cadalso de los eurorredentores. Eso sí, con un corazón... que no me cabe en el pecho, coño. Gracias, gracias, muchas gracias, compañeros de fatigas, por esos clamores que me harán llorar como un chiquillo... ¡Pobres muchachos los de esta unidad! / Sabrán, por gritos de derecha e izquierda, / que no son buscadores de verdad, / sino unos torturadores de mierda!(Adolfo Bioy Casares, Descanso de caminantes. "Traducción negligente de versos de compasión y protesta compuestos por Juan Hus, durante su tortura, en Constanza, en 1415"). Archivo |
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