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Orden Natural: Enero 2005

30 de Enero de 2005

La élite mercantilista

Wilhelm Ropke, inspirador del llamado Milagro Económico Alemán de la posguerra, hablaba de la nobilitas naturalis. Esta élite natural (posible en un orden natural) encarna los valores culturales, intelectuales y productivos que la sociedad en su conjunto tienden a seguir mediante liderazgo.

En contraste, la economía mixta (economía politizada, mercantilista) crea una clase dirigente corrupta, vulgar e improductiva. Sobre lo último nos comenta Hans Sennholz, alumno de Mises y profesor de mi director de maestría. Si la cabeza está corrompida, mal puede ir bien por su cuenta el cuerpo social.
Educación barata y mejor en la India, por supuesto, privada.


El Centre for British Teachers publica el concluyente estudio de James Tooley Ph.D, sobre las escuelas en la India que son un ejemplo mundial de entrepreneurship educativo. Son más baratas, más efectivas y son autónomas. Por supuesto, son privadas. Con estos "experimentos", en realidad de resultados apriorísticamente cognoscibles, se ilustra todo lo que sabemos sobre el mercado vs. la coacción.

No hay absolutamente ninguna razón para tolerar que el Estado intervenga en la educación. Es inmoral, y los resultados han sido nefastos.
Dólares, deuda y déficits


Citizens for a Sound Economy (CSE) vuelve a la carga.

Esta vez, nos presenta un interesante PowerPoint sobre la relación entre los tres elementos mencionados, y la factibilidad de privatizar parcial o totalmente las cuentas de la "Seguridad Social". Entre los elementos valiosos de la no completamente liberal ruta chilena en ese tema, ha sido generar ahorro donde estaba siendo desplazado (crowded out) por el Estado. Rectificar una aberración causada por el uso de la fuerza mediante una medida forzada, en realidad. Pero los beneficios, mientras cambiamos el clima de opinión, aunque sean puramente económicos son muy favorables. De paso, el documento desmitifica el concepto keynesiano de deficits gemelos, la relación entre la balanza comercial y la fortaleza relativa del dólar, y el peso real de la deuda en la economía norteamericana. Esta última está bastante mejor de lo que los fatalistas pretenden, y bastante peor de lo que podría estar si fuera plenamente Capitalista.

Diagnóstico: es totalmente factible la privatización, y sus resultados serán un crecimiento sostenido y mucho más poderoso de esa economía. Lo cual en sí mismo ya es un excelente ejemplo, aparte de fortalecer a la nación que aún es de largo la locomotora del tren de la prosperidad mundial.
¿Puede el mercado proveer educación pública?

Tuve la fortuna de conocer a uno de los mejores profesores en la tradición Austro-libertaria, justamente en el verano del apagón en NY del 2003, en el curso de la FEE. Lamentablemente no he adquirido aún un libro suyo, pero como conferencista y articulista es de lo mejor que hay. Por cierto, un lúcido proponente de la ley policéntrica (kritarquía o anarcocapitalismo) sin perder la perspectiva estratégica.

Richman responde a la pregunta que planteé, en este estupendo artículo:

Los padres, y el sector privado, debe ser libre para determinar qué es y qué no es una educación académica aceptable en base a las mismas razones por las que son libres de determinar qué es una educación religiosa apropiada. No utilizamos el reducido número de padres irresponsables como pretexto para el control o financiamiento estatal de la religión. No deberiamos tampoco usarlo como pretexto para el control estatal o el financiamiento de las escuelas.


Ver artículo completo.

27 de Enero de 2005

Falun dafa: cualquier pretexto es bueno


El partido comunista chino tiene 60 millones de miembros. El Falun Dafa, 100 millones.

Hasta el momento, al menos 319 personas han sido perseguidas hasta su muerte por el Estado chino, por ser parte de esta práctica filosófico-terapéutica. En Tian-anmen fue uno de los temas que los rebeldes abanderaban.

Al Estado le aterra todo lo que no cae bajo su control, no entiende o no puede intervenir al menos selectivamente.
El horizonte temporal y la civilización


El tema del horizonte temporal es fundamental para el análisis de la sociedad. Un horizonte temporal ampliado debido a a) el imperio de la ley y no de la política, b) la alta capitalización de un territorio y c) una cultura de respeto al derecho ajeno, permiten otro tipo de configuración social. El resultado es la inversión favorecida relativamente por encima del consumo.

Si definimos madurez como la capacidad de postponer la gratificación por otra de mejor carácter (¡inversión!), las sociedades que generan procesos productivos de largo aliento debido a un horizonte temporal ampliado se ven inclinados (como incentivo sistémico) hacia formas superiores (en la escala aristotélica) de producción cultural y material. En otras palabras, las sociedades donde el futuro es menos riesgoso, son más cultas y avanzadas. Esto es así pues la capacidad del ser humano de postponer la gratificación, se ve enormemente alentada, y el resultado es la madurez social. Si bien todos somos individuos, seres únicos e irrepetibles, estos incentivos sistémicos ejercen influencias mutuamente reforzantes que pesan terminantemente sobre la determinación del carácter social. Nótese el efecto de una sencilla migración de habitantes del llamado Tercer Mundo, sobre su relación con cosas tan sencillas como un las leyes de tránsito.

Sobre la base del time preference de Bohm-Bawerk, el prof. Hoppe traza una línea divisoria entre los sistemas sociales que permiten la civilización y los que la destruyen.

25 de Enero de 2005

Demandas ridículas


Uno de los resultados históricos de la suplantación de la ley natural por la legislación, ha sido el legalismo o abuso del marco reglamentario en contra de otras personas, por actos que nosotros mismos iniciamos y de los cuales evidentemente tendriamos que responsabilizarnos.

Aquí una serie de demandas ridículas. Lo ridículo en realidad, es que tengan asidero en un sistema legal antes admirado mundialmente.

Thomas Sowell tampoco está contento.

23 de Enero de 2005

¿República o democracia?
Por publicarse en medios locales...



El Ecuador, según muchos ha llegado nuevamente a un punto de inflexión política e institucional. El único problema es que en 25 años de momentos similares, no hubo nunca un principio rector para cambiar nuestro sistema social. O mejor dicho, los principios intentados no han dado -y a mi modo de ver no podrán nunca dar- respuesta a sus propias promesas. Nuestra República del Ecuador no es una república, nuestra separación de poderes no es tal y nuestra constitución está francamente mal constituida. Para empezar, una república es lo opuesto a una democracia. En la primera, el colectivo está limitado en su poder sobre el individuo. De esa forma se evita que cualquier mayoría formada ad hoc atropelle la libertad de los individuos y las asociaciones que consensualmente constituye como familias, empresas, iglesias y comunidades de cualquier tipo.

En una democracia, si hemos de darle significado a las palabras, el individuo se ve limitado por el poder colectivo y centralizado. La masa se rebela contra toda noción de autonomía individual y privada, y se obtiene la capacidad de decidir sobre la vida y propiedad de otros. En otras palabras, los límites constitucionales y la separación de poderes sólo tienen sentido en una república. ¿Qué importancia tiene esa distinción clásica hoy en día? Muchísima. No puede ser que en nuestro territorio sigamos aceptando el linchamiento por turnos como forma de tomar decisiones. No es posible que no logremos entender lo que Montesquieu enseñó sobre la separación efectiva de poderes. Y por otra parte, como dijo Ayn Rand, "El gobierno se crea para proteger a la gente de los criminales, y la constitución para protegerle, del gobierno".

Pero nuestra constitución es todo menos un límite a las funciones del gobierno. Una ironía, en un país que con razón descree de la política como mecanismo de progreso y cambio. Los resultados de dar carta blanca a las mayorías han sido la inseguridad jurídica, la inseguridad económica y el relativismo cultural. Nada es bueno o malo si no está avalado por la mayoría. Nuestra responsabilidad histórica es repensar nuestro sistema social. En vez de regresar a ver a la socialmente decadente Suecia, con dos tercios de sus niños naciendo al margen de una familia, o a los Estados Unidos donde la educación pública sigue subdesarrollando generaciones enteras, debemos retornar a la República. Este concepto implica tener un gobierno limitado a poquísimas funciones que sí pueda desempeñar con decencia, fragmentar la política en regiones e instituciones, y en general devolverle al individuo y sus instituciones voluntarias el papel principal en la vida social. Necesitamos gobiernos locales y sólo locales, agrupados en forma federal o confederada a lo largo del territorio.

De esa forma se minimiza el daño y se maximiza el control ciudadano. Un retorno a la sociedad civil, y a formas basadas en la justicia y la libertad, no en el poder y la política. Por ese sentido de responsabilidad histórica, hagamos de la República del Ecuador realmente una república y erradiquemos el centralismo.

19 de Enero de 2005

Linda película, paupérrima enseñanza económica


Hablando de Ikeda: Eso precisamente pensé cuando vi A Beautiful Mind. A todos quienes apreciamos las matemáticas y los problemas lógicos en general nos puede haber llamado la atención fuertemente la película sobre John F. Nash. El problema es que yo ya conocía la línea mengeriana-miseana para entonces. Mi primera reacción fue pensar "Sí, la teoría de juegos es muy interesante para analizar situaciones ganar-perder como la política o la guerra, o las minucias de una negociación comercial, pero es limitadísima frente a situaciones ganar-ganar de las cuales trata la economía". Además de otras implicaciones irreales y no relacionadas con la acción humana en un ambiente de incertidumbre.

Dice Sandy Ikeda:
The movie also tends to perpetuate a widespread belief that economics is all about mathematics. On the contrary, there's plenty of good economic theory that doesn't require mathematical expression or operations. A lot of mathematics in economics is just window dressing (and in several scenes in the movie it really is window dressing).

Linda película, paupérrima enseñanza económica
La economía y la ciudad


John Chamberlain le da una mirada a la obra de Jane Jacobs, especialista en temas urbanos. La ciudad como centro de división del talento ("trabajo"), y epicentro de la vida económica de un territorio.
Jane Jacobs ends her book with a crack at capital cities that are no more than that. Where they seem to boom, it is "in service to transactions of decline." "Behind its busyness at ruling," she says, "a capital city of a nation or an empire, vivacious to the last, at length reveals itself as being a surprisingly inert, backward, and pitiable place. So it was with Lisbon, Madrid, Istanbul. So it is gradually becoming, one suspects, with London, Paris, Stockholm . . . "

Como contraparte, Sanford Ikeda, a quien conocí en el 2003 dando una charla sobre Austrian Economics and the city as an spontaneous order en la FEE, nos habla de la Planeación Urbana como el microcosmos del socialismo:

Robert Moses, who dominated urban planning in New York City and New York State from the 1930s to the 1960s, personified the hubris of central planning. Perhaps America’s leading practitioner of constructivism in politics and in architecture, Moses demonstrated in his work all of the major pitfalls of socialism—unintended and unwanted consequences, the inability to allocate scarce resources rationally, the abandonment of ordinary morality, and the extreme disregard for the wishes of those whose lives are being planned.

16 de Enero de 2005

Breve apunte sobre el ocio y el trabajo


El objetivo de la producción es el consumo. El objetivo del trabajo es el ocio. Una de las formas más importantes del ocio, es la ociosidad en su sentido vulgar. Simplemente no hacer nada.

Resulta ser que es bueno para la longevidad. Por mi parte, creo más en lo de "mente sana en cuerpo sano". O en la noción de Ayn Rand sobre darle sentido productivo a la propia vida. El trabajo y el deporte me llenan más el espíritu que el abuso de los placeres del sofá.

Pero sobre todo cabría señalar, Karl Marx no pudo estar más equivocado: el trabajo nunca va a ser preferido al ocio (trabajar por trabajar) pues la definición de trabajo pasa más bien por la gratificación pospuesta. Si fuese totalmente disfrutable, se trataría de ocio (disfrute) y no de trabajo.

Esto lo expone brillantemente Hüslmann en su "A theory of interest" (PDF): quienes eligen profesiones netamente disfrutables, no tienen por qué esperar que la comunidad les compense monetariamente por su 'molestia'. Si se junta disfrute y productividad enfocada al público, ya la cosa cambia.
Lo que faltaba en Venezuela

Chávez está dispuesto a repetir todas las fórmulas fracasadas en Latinoamérica en los 60's y 70's. Ahora se trata -cómo no- de la Reforma Agraria (PDF). El aprendiz de revolucionario quiere acelerarla y profundizarla, volviéndola un fenómeno masivo.

Predicción: Al igual que en el Ecuador desde 1964 y la década siguiente, se generará un sistema de minifundios improductivos que requerirá para ser "completo" de banca de primer piso estatal (créditos "accesibles") y fuertes subsidios en bienes de capital e insumos agrícolas. No veo razón alguna para que no se destruya el agro venezolano. Les sucedió a Lenin y a Mao. Si bien los liberales deploramos la propiedad feudal, el neofeudalismo lo constituye el Estado, al adquirir recursos con trabajo igualmente forzado. No se componen injusticias del pasado con nuevos atropellos. Alguien por favor, préstele un libro de historia al coronel venezolano.

11 de Enero de 2005

¿Habría vacunación en una sociedad realmente libre?


Es un aparente desafío el contestar a una noción (sí, una más) como la siguiente, que me llegó en forma de comentario en mi última anotación:

La vacunación obligatoria es más eficiente (incluso en cualquier noción mínima de qué es deseable, como no morir de fiebre amarilla) que dejarla al arbitrio individual, porque al esperar que todos se vacunen, ningún individuo optaría por vacunarse (dado que el mínimo riesgo que implica sería mayor que la probabilidad de contagiarse si todos los demás están vacunados) y todos terminarían infectados.

A ver. Las instituciones e instancias que exijan la vacunación no desaparecen porque desaparezca una Secretaría/Ministerio de Salud Pública. Las escuelas, colegios, empresas, clubes, aerolíneas, agencias de viaje e incluso barrios van a generar (como de hecho lo hacen, pero con más propiedad) una serie de reglas para la vacunación. Esto es así porque el costo de no hacerlo es potencialmente muy alto a nivel de organzaciones y comunidades. En cambio, exigir o incluso subvencionar una vacuna (que en un mercado libre será aún más barata) se vuelve muy barato. Por otro lado, si la vacuna se administra en condiciones dudosas (con enfermedades activas, sin calidad adecuada, en un sujeto irresponsable que anule el tratamiento al no seguirlo al pie de la letra) puede degenerar en una potenciación (cosa muy usual) de la enfermedad via mutación del microorganismo que la provoca, encareciendo la producción pues impide las economías de escala al variar demasiado pronto la fórmula del producto y de esta forma reduciéndose la calidad de vida de la sociedad a la que se pretendia "ayudar" mediante imposiciones. Es decir, la vacunación socializada -vaya sorpresa- es fuente de múltiples nuevos problemas.

Una forma adicional de ver el dilema de libertad vs. estatismo, es que el estatismo significa un apresuramiento ciego o inepto frente a problemas que en la sociedad libre se tratan inteligente y selectivamente. Los estatistas quieren pleno empleo ya, a costa del ahorro y la inversión; educación ya, a costa de la calidad de la educación; vacunación ya, a costa de la calidad de la vacunación.

"Quien bien te quiere, te hará llorar" dice un dicho castizo. Por favor ya dejen de querernos tanto.

9 de Enero de 2005

No tenemos nada que temer

En dias recientes, se efectuaron elecciones internas en la universidad ecuatoriana más influyente políticamente de los últimos años. A pesar de ser básicamente un entretenimiento juvenil con algunos proyectos logrables, la política universitaria no deja de ser un microcosmos muy decidor sobre tendencias y su sicología. El ganador de la contienda, un sociólogo izquierdista (lo cual ojalá deje de ser una redundancia más pronto que tarde) fue contactado a mi nombre por una amiga común. La respuesta: un no rotundo a cualquier forma de colaboración o diálogo con el IPL en forma de debates o conversación intelectual general, frente a públicos de esa universidad.

No deja de ser un gesto elocuente.

Todos los liberales que conozco son gente generosa, segura en sus ideas pero eternamente curiosa, con sed de aprendizaje, y sobre todo en lo que compete a esta anotación, dispuesta a poner en disputa por si misma o frente a adversarios y criticos sus ideas. Quien no tiene nada que temer (como que la realidad o la lógica le desmoronen el castillo de naipes), no agacha la cabeza bajo la arena.

Thomas Sowell, vaya casualidad, escribe sobre lo mismo en su última columna de TownHall.com
Desmantelando a Leviatán


El tema de estrategia es uno de vital interés para mí (literalmente).

Esta vez quiero recomendar un artículo de Roderick Long sobre lo posible o razonable que puede ser la desmantelación de Leviatán desde adentro.

Algunos liberales -muchos de ellos llamándose a si mismos "Voluntaristas"- sostienen que es inapropiado para los liberales el buscar o ejercer el poder gubernamental bajo cualquier circunstancia, aún si existe intención de utilizar tal poder para disminuir o abolir el poder gubernamental.

Guardo simpatía para esta objeción, pero a final de cuentas pienso que es un error. Permítanme explicar por qué.

La objeción de los Voluntaristas viene en dos formas - una Objeción Pragmática y una Objeción de Principio. La Objeción Pragmática aduce que desmantelar el Estado desde adentro de él es imposible. La Objeción de Principio dice que aún si tal proyecto fuese funcional, sería moralmente erróneo intentarlo.


Long procede con un brillante análisis sobre las implicaciones éticas y tácticas para los liberales, de intentarlo. Muy muy recomendable lectura: no carece de complejidad estratégica y de la necesaria dosis de realpolitik.
"Humanizando el mercado"


Uno de los conceptos más fastidiosos que uno puede encontrar en un debate, es aquel de que si bien técnicamente hablando una economía libre (el libre mercado) es más eficiente y productiva, resulta impersonal y es mejor intervenirle o regularle para "humanizarla".

Analicemos algunos aspectos implicados:

1.- "El mercado es frio e impersonal"

Se ha realizado estudios que muestran cómo el límite natural a una comunidad de personas es de 150 individuos. Más allá de eso, los vínculos tribales se rompen y se necesita institucionalidad más que vínculos personales para mantener el funcionamiento del tejido social. En otras palabras, los grupos grandes necesitan reglas más que camaradería o vínculos de sangre.

Por lo tanto, si queremos beneficiarnos de la división del trabajo (como la que le permite utilizar la computadora con la que pretendería contradecirlo, pues está hecha en Asia), necesitamos relacionarnos con extraños. 150 personas producen una división del trabajo muy primitiva, garantizando la limitación que actualmente llamaríamos "pobreza". Por ende, el sistema social debe basarse en reglas e instituciones que respondan a esa necesidad de confianza para el intercambio de todo tipo en las relaciones humanas. A una persona al otro lado del globo, o al otro lado del valle (da igual), me debe ligar un poco más que mi fé en la raza humana. Una letra bancaria o un juez tienden a ayudar. Y esas instituciones son algo técnico, pero establecido por seres humanos. Tal vez nos gustaría la idea de una abuelita prestándonos dinero en vez de un cajero desconocido, o el tio Alfonso regañandonos en vez de un policia llevándonos ante un juez. Pero ni modo, parte de madurar es aceptar que el mundo está mayormente lleno de gente que no conocemos y a la cual podemos beneficiar beneficiándonos sin necesidad de cercanía.

Por lo tanto, si bien el mercado está compuesto de instituciones y aquellas no regalan pasteles de manzana y un vaso de leche, son de extremo beneficio para la sociedad.

2.- "El mercado es desalmado y cruel"

Responda ud. esto: ¿Prefiere que le paguen más o que le paguen menos? Y ahora esto: ¿Prefiere pagar más o pagar menos por la misma cosa?

La constante búsqueda de ofertas ventajosas y de clientela igualmente favorable, en forma de subasta que -lo reconozcamos o no- llevamos a cabo diariamente, no es cruel. Si fuese cruel, al ejercer ud. su naturaleza humana estaría siendo un poco cruel. Y la suma de crueldades individuales conformaría un sistema económico cruel. La verdad es que como se dijo antes, el proceso es impersonal. Y así es mejor. No se detiene por nadie. Cada cual busca la combinación que le plazca -en ese momento- de beneficio síquico y monetario en su escala de valores, y la suma de todo eso constituye el mercado.

Es curioso que, como dijera Ayn Rand, el trabajador que quiere un alza salarial sea visto con simpatía, pero el empresario que quiere ahorrar en costos laborales sea visto con animadversión. Son dos facetas de la misma naturaleza, con distintos roles. Bien haría el "humanista" o "humanizador" en estudiar las consecuencias reales y armónicas del proceso en su conjunto.

Lo sorprendente, hasta que uno estudia un poco de Economía, es que el resultado es altamente benévolo, y más beneficioso relativamente mientras peor uno esté relativamente. En un mercado realmente libre (gobierno limitado, bajisimos o inexistentes impuestos, ley y no legislación, dinero de mercado), el emprendedor jamás puede librarse de las consecuencias beneficiosas para los demás de sus actos de autointerés: sencillamente no se enriquece sin mejorar la vida de los demás en aún mayor medida.

3.- "La acción colectiva concertada (en su forma política) es más humana que el mercado"

Eso es, sencillamente, la fatal arrogancia. Pensar que la concertación de mentes en forma de asamblea, cónclave, plan estratégico o similares, puede superar la suma de acciones descentralizadas de individuos que conocen su propia situación y recursos en forma dinámica, es un acto soberbio. El problema de un arreglo político en vez de uno económico, es uno de naturaleza epistemológica entre otras cosas.

¿Ha visto ud. o asistido alguna vez a una asamblea? ¿No pensó nunca que hubiera sido mejor ni siquiera iniciarla y que el arreglo resultante va a perjudicar a minorías porque las mayorías (dependiendo del tema o asunto) así lo deciden? Lo que el mercado hace es proporcionar una forma lo más humana posible, es decir respetando la búsqueda de la felicidad subjetivamente trazada, de colaborar con el prójimo. Ni más ni menos.

El mercado no necesita ser humanizado. La suma en ausencia del uso de la fuerza de nuestras humanidades, es el mercado. Humanicemos nuestros conceptos, por favor.

4 de Enero de 2005

Entrevista a personaje colombiano

La excelente revista Semana (dificilmente liberal, pero sí muy bien lograda) tiene una reciente entrevista a un personaje interesante -Hernán Echavarría Olózaga- en la vida pública colombiana. En ese país hay toda una tradición anti-colectivista de gran raigambre cultural (por eso la extrema izquierda se fue a las armas, en vez de ganar concejalías municipales y asientos congresiles como en Ecuador), y siempre resulta una sorpresa leer ciertas cosas en la prensa nacional de nuestra región que contradicen a la intelligenzia mediática y académica:


SEMANA: ¿Qué sería lo mejor para Colombia en cuanto a las elecciones en Estados Unidos, Kerry o Bush?

H.E.O.: Para Colombia yo no quiero a Kerry porque los demócratas no son partidarios ni de Colombia ni del libre comercio. Con todo y sus defectos yo prefiero a Bush.
....
SEMANA: Suena usted como un verdadero neoliberal.

H.E.O.: Yo no sé qué es eso.


Recomiendo revisar toda la entrevista.

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