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Todo un hombre de Estado: Mayo 2009

31 de Mayo de 2009

Capitalismo: ¿Libertad o igualdad de oportunidades?

Aunque ya he tratado en otra ocasión este tema, ahora sólo quiero limitarme a ilustrar con números el error generalizado de que en el capitalismo los ricos tienen mayores ventajas para ser cada vez más ricos. Al fin y al cabo, reza el saber popular, los pobres nunca podrán alcanzar a los ricos porque, aun cuando sepan gestionar mejor el dinero que ellos, simplemente carecen de él.

El razonamiento es erróneo porque, como en tantas otras cosas, nuestra mente está adaptada para crecimientos lineales y no exponenciales, cuando la creación de riqueza se guía por estos últimos. La riqueza se amplía, gracias a la reinversión del capital, a un interés compuesto, donde los intereses generan intereses.

El interés compuesto hace que a largo plazo resulte casi irrelevante el punto de partida de dos magnitudes. El elemento realmente importante es la tasa a la que crezcan continuamente. Trasladado a términos financieros, lo que importa para ser rico no es tanto el dinero que invertimos, sino la rentabilidad que sistemáticamente obtenemos con él. Y trasladado a términos sociales, lo realmente relevante en la movilidad social no es el capital de partida del sujeto, sino su habilidad para rentabilizarlo. Los pobres tenderán a largo plazo a desplazar a los ricos si aquéllos son más hábiles que éstos a la hora de satisfacer las necesidades del mercado.

Basta con que veamos el siguiente ejemplo. ¿Quién tendrá un mayor capital al cabo de 40 años? ¿La persona que ha invertido 10.000 euros a una rentabilidad media del 28% o la que ha invertido 2.400.000 al 12%? Por poco, pero tras 40 años la persona que partía con un capital 240 veces menor será más rica, en concreto, tendrá casi 9.000.000 de euros más. Sí, por si cree que lo ha leído mal, invertir 10.000 euros al 28,5% durante 40 años le proporcionaría un capital de 230 millones de euros (multiplicaría por 23.000 su capital).

Por supuesto, si alargáramos un poco más el plazo de reinversión, por ejemplo hasta 60 años, las diferencias serían mucho más radicales. En concreto, pese a partir con un capital 240 veces menor, el primer sujeto terminaría con un capital 16 veces mayor, esto es, con casi 33.000 millones de euros más que el sujeto “rico”. En este caso, 10.000 euros se habrían convertido al cabo de 60 años en 35.000 millones de euros (habríamos multiplicado nuestro capital inicial por 3,4 millones).

Supongo que esto basta para ilustrar que a largo plazo, lo relevante, no es el punto de partida, sino la pericia de cada cual. Por supuesto, supongo que las críticas vendrán por tres puntos: a) ¿qué tiene esto que ver con la realidad?, b) ¿por qué asumir que los ricos no serán capaces de reinvertir su capital a tasas superiores a los pobres?, c) ¿acaso en las diferentes rentabilidades que se logran no influye también la riqueza de partida (educación)?

Sobre a), esto tiene tanto que ver con la realidad como es crear una empresa. El beneficio anual sobre el capital invertido es el ROA o la rentabilidad del negocio. Un negocio que sea capaz de reinvertir permanentemente sus beneficios al 28,5%, se situaría en el primer caso. No es nada marciano: todas las grandes compañías (salvo las que surgen como privatización de monopolios públicos) han surgido así: Intel, Disney, Wal Mart, McDonalds, Microsoft o Google. Encuentran un buen modelo de negocio que les proporciona grandes beneficios sobre el capital que tienen invertido y van reinvirtiendo esos beneficios a esas altas rentabilidades.

Sobre b), pese a que Marx anticipara la llegada del monopolio único (algo que hoy sabemos imposible gracias a la aplicación que hizo Rothbard a las finanzas empresariales del teorema de la imposibilidad del socialismo de Mises), lo cierto es que conforme una persona va siendo más rica, le va costando cada vez más rentabilizar su capital. Cuándo ya tenemos uno o varios supermercados Wal Mart en todas las ciudades de EEUU, ¿cómo seguir creciendo? El crecimiento tiene sus límites, simplemente porque la economía como media crece entre un 3% y 4% anual. Si una gran empresa siguiera creciendo al 30% o al 40% anual de manera permanente, terminaría absorbiendo toda la economía, es decir, tendría que diversificarse e internacionalizarse y hacer todo mejor que todos. En cambio, los pequeños capitales sólo tienen que encontrar pequeñas necesidades insatisfechas para lograr al comienzo altas rentabilidades. Por ejemplo, si yo creo que en mi barrio falta un restaurante de comida rápida y lo monto, puedo lograr grandes rentabilidades sobre mi modesta inversión (por ejemplo, invierto 30.000 euros y gano 10.000 al año: rentabilidad del 33%). Si McDonalds se da cuenta, aun logrando los mismos beneficios que yo, sólo logrará una exigua rentabilidad adicional sobre su enorme capital (su capital es hoy de 12.000 millones, por tanto lograría una rentabilidad adicional del 0,00008%).

De hecho, las tasas de rentabilidad de mi ejemplo (28,5% y 12%) no están escogidas aleatoriamente, sino que son las tasas de revalorización media de las acciones de pequeñas y grandes compañías respectivamente (What Works on Wall Street, de James P. O’Shaughnessy).

Y, por último, sobre c). Es cierto que los ricos tienen en principio más oportunidades para saber rentabilizar su capital que los pobres. Pero, teniendo en cuenta la restricción económica de la que hemos hablado en b), tampoco suelen aprovecharlo. Las segundas y, sobre todo, terceras generaciones de ricos suelen consumir el capital, en lugar de seguir expandiéndolo. Obviamente los incentivos cuando uno ya es muy rico y no ha creado el negocio del que vive son a cosechar en lugar de a seguir plantando. En cambio, los pobres sí tienen muchos incentivos a preocuparse sobre cómo dejar de serlo y en muchos casos el conocimiento que necesitan para lograrlo es más bien un conocimiento empresarial y práctico que un conocimiento científico. Y, de hecho, el conocimiento científico que necesitan saber (contabilidad, finanzas, economía…) no es algo excesivamente técnico y complejo sólo al alcance de ciertas mentes privilegiadas. En este caso, como no se cansa de denunciar Robert Kiyosaki, el problema está más bien en la pésima y desenfocada educación pública que se proporciona que en una falta de medios (dinero y tiempo) de la prole de la clase trabajadora para lograr los conocimientos que necesitaría.

30 de Mayo de 2009

Reseña de Una crisis y cinco errores
Manuel Llamas ha reseñado el libro que he escrito con Carlos Rodríguez Braun en el suplemento de Libros de Libertad Digital. Un resumen bastante bueno y completo de lo que se puede encontrar en él.

29 de Mayo de 2009

Respuesta al informe de las renovables
En Expansión, 25 economistas vinculados todos (menos uno) a empresas energéticas, responden con un artículo bastante débil de argumentos a nuestro informe de las energías renovables. Leedlo, porque hay errores e incoherencias bastante evidentes, otros no tanto, pero eso ya los comentaremos próximamente.
Un premio por predecir la crisis
Hoy publico en Negocio un artículo apoyando la candidatura de Huerta de Soto al Premio Príncipe de Asturias.


28 de Mayo de 2009

George Selgin: la irrefrenable iliquidez del descalce de plazos
Hoy publico en el Instituto Juan de Mariana la segunda crítica a las teorías free banking de George Selgin. Si la primera iba más bien destinada a mostrar los errores fundamentales de su razonamiento, en esta intento desvelar los problemas de orden práctico de un sistema bancario que se comportara como el economista austriaco predice:
Cuando los bancos emiten pasivos para financiar inversiones a largo plazo, se produce una redistribución no voluntaria de la liquidez y una modificación de la estructura productiva que no es compatible con los planes de todos los agentes. Por consiguiente, la transformación de plazos socava las condiciones que permitían asumir una cierta aleatoriedad en el comportamiento imprevisto de los agentes y provoca la pérdida de reservas primero desde los bancos que más han inflado a los que lo han hecho menos y posteriormente desde todo el sistema bancario hacia los depositantes (atesoramiento de oro).

Si el promedio de los saldos netos sigue siendo cero, aun cuando su varianza se incremente, los bancos bien pueden liquidar sus saldos deudores transitorios pidiendo prestadas las reservas a otro banco a través de un mecanismo harto frecuente en nuestras sociedades: los mercados interbancarios. Selgin considera que si existen mercados interbancarios, las reservas de los bancos caerían a cero y el valor del oro pasaría a depender sólo de su demanda no monetaria. Pero no explican qué frenaría la expansión del crédito en este escenario, salvo una eventual retirada masiva de reservas por los depositantes (algo que, por lo general, asume que no se produce y que en todo caso, lejos de hundir el valor del oro como pronostica, lo dispararía).
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26 de Mayo de 2009

Fekete en Madrid
Como ya sabréis, el próximo 18 de junio el profesor Antal Fekete, uno de los mejores teóricos del mundo, estará en Madrid para participar en el Gold and Silver Meeting. Lo que probablemente sepáis menos es que el anterior fin de semana ofrecerá un seminario intensivo en el Instituto Juan de Mariana. A continuación copio el interesantísimo programa. Tened en cuenta que las plazas son muy limitadas.
  • Tarde del 12 de junio (viernes): The Revisionist Theory of Depressions: We Are in a Big One
  • Mañana del 13 de junio (sábado): The Two Sources of Credit: Savings and Consumption.
  • Tarde del 13 de junio (sábado): The Paradox of Consumption as a Source of Credit.
  • Mañana del 14 de junio (domingo): The Real Bills Doctrine of Adam Smith: A World without Banks?
  • Tarde del 14 de junio (domingo): Real Bills and the Discount Rate in the Future.
Bjorn Lomborg y Bill Clinton nos dan la razón
Después de The Economist, The Wall Street Journal o Expansión, el informe sobre las energías renovables ha recibido dos nuevos apoyos. Uno de Bjorn Lomborg, autor del Ecologista Escéptico; otro, del ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton.

Lomborg es claro, nuevamente en el Wall Street Journal:
The massive transfer of wealth that many businesses seek is not necessarily good for the rest of the economy. Spain has been proclaimed a global example in providing financial aid to renewable energy companies to create green jobs. But research shows that each new job cost Spain 571,138 euros, with subsidies of more than one million euros required to create each new job in the uncompetitive wind industry. Moreover, the programs resulted in the destruction of nearly 110,000 jobs elsewhere in the economy, or 2.2 jobs for every job created.
Otro apoyo, más inesperado, es el de Bill Clinton. Parece que ha dejado de lado su ideología y ha aceptado las conclusiones científicas del informe, aun a regañadientes. El la edición del sábado de El Mundo (página 46) puede leerse la noticia "Clinton: La energía verde ha costado muchos empleos". Los redactores de la noticia con buen criterio señalan que Clinton, en la conferencia que ofreció en la Universidad Europea, se suma a las conclusiones del informe de la URJC aun sin citarlo. Aun así, claro, Clinton cree que este sacrificio ha valido la pena y que nos espera un futuro deslumbrante. Ya lo estamos viendo.

25 de Mayo de 2009

Candidatura de Huerta de Soto a Príncipe de Asturias
Por si alguien no lo ha visto, y dado la inminencia del plazo, os aconsejo que os paséis por aquí. Esperanzas realmente ninguna, pero como dicen en el IJM, que no sea por no haberlo intentado. Las cartas se pueden enviar por email (info@fpa.es) aunque es preferible el correo postal.

23 de Mayo de 2009

Extracto del libro
En Libertad Digital han publicado un extracto del libro Una crisis y cinco errores que he escrito junto con Carlos Rodríguez Braun. Se trata de una reflexión sobre por la culpabilidad que ha tenido el liberalismo en esta crisis.

Los otros capítulos analizan si la codicia o el libre mercado son responsable y si era necesario rescatar a los bancos e incrementar el gasto público.


22 de Mayo de 2009

20 de Mayo de 2009

Próximos eventos
Por si a alguien le interesa acudir a alguno de los siguientes actos en los que participaré, los ordeno un poco:
A favor de la deducción a la vivienda
En este artículo de Libertad Digital ordeno la crítica a algunos de los principales argumentos destinados a justificar el incremento de impuestos eliminando la deducción a la compra de vivienda:
Los supuestos privilegios fiscales de la vivienda en España resultan cuando menos discutibles. Recordemos que la compra de vivienda de obra nueva está sometido al IVA (7%), y la de segunda mano al Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (cada autonomía tiene el suyo, pero se mueve en torno al 7%), entre otros tributos. Dicho de otra manera: según estos analistas, la vivienda está tan fiscalmente favorecida en España porque comprando un inmueble nos podemos ahorrar como mucho unos 1.400 euros anuales en el IRPF... a costa de pagar de golpe 14.000 euros (y eso para una vivienda de 200.000 euros; si fuera de 400.000, rozaría los 30.000).

Su eliminación sólo retrasará el necesario ajuste de precios hasta 2011 (ya que los promotores adquieren hasta esa fecha un mayor poder de negociación para negarse a corregir la sobrevaloración de los inmuebles), y a partir de ese año agravará la deflación de precios de la vivienda: dado que se encarecerán los precios después de impuestos, los precios antes de impuestos percibidos por los promotores tendrán que reducirse aún más. Así pues, el Estado se lucrará a costa de unos promotores que para entonces estarán aún más asfixiados que ahora.
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19 de Mayo de 2009

Madrid, capital mundial del oro por un día
He escrito un artículo en Libertad Digital animando a acudir al Gold and Silver Meeting del próximo 18 de junio. Planteo varias cuestiones incómodas para los partidarios del dinero fiduciario:
  • Si buena parte de la demanda de oro se derivaba de que actuaba como respaldo del dólar, ¿por qué entonces el 60% de todo el oro que se ha producido en la historia de la humanidad se ha extraído a partir de 1971, cuando se rompió la vinculación con el dólar?
  • Si el dólar es dinero y el oro no lo es, ¿por qué cuando en 1971 Richard Nixon abandonó el sistema de Bretton Woods (que establecía la convertibilidad entre el billete verde y el metal amarillo) el precio del oro pasó del entorno de los 35 dólares por onza a 800 en unos años? Al fin y al cabo, si el dólar y sólo el dólar es dinero y buena parte de la demanda de oro se derivaba de actuar como respaldo al dólar, ¿por qué fue éste quien se depreció y no el oro?
  • Si el oro es una inversión como cualquier otra (o incluso mucho peor que las otras), ¿por qué ha sido el único activo junto con la deuda pública que no ha perdido valor, sino que lo ha ganado de manera considerable, durante esta crisis financiera?
  • Si el oro sólo tiene una función ornamental y actúa como un bien de lujo, ¿cómo es posible que se revalorice durante las crisis económicas? ¿No deberíamos todos en esos momentos vender el oro a cambio del dinero oficial que nos ofrece el Estado? ¿En las crisis nos refugiamos en los lujos?
  • Si el patrón oro se abandonó porque era un mal instrumento para evitar las quiebras bancarias y porque cada vez el metal amarillo resultaba más escaso, ¿por qué el sistema bancario mundial ha vuelto a quebrar durante la actual crisis y por qué en la actualidad hay más oro per cápita que en pleno s. XIX cuando estaba en su apogeo el patrón oro?
  • Si el oro es el mejor dinero posible, si los individuos, pese a los Estados, siguen acudiendo masivamente a él en tiempos de incertidumbre y los motivos que nos han vendido los políticos para abandonarlo son falsos, ¿por qué el mundo utiliza actualmente un dinero fiduciario de curso forzoso cuyo valor depende en última instancia de la voluntad del Estado?
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18 de Mayo de 2009

No fue el exceso de ahorro
Este mes publico en El Cato un artículo donde critico la tesis de que la crisis actual se produjo por un exceso de ahorro, particularmente asiático:
El desencuentro no es más que una modernización del debate que durante los años 30 mantuvieron John Maynard Keynes y Friedrich Hayek y gira en torno a dos confusiones esenciales: qué es el ahorro y cuáles son sus efectos sobre la estructura productiva.

Para seguir creciendo a los elevados ritmos de 2005 y 2006 necesitábamos más petróleo, más cereales o más cobre de los que no disponíamos. Por consiguiente, no es que no hubiese proyectos rentables, sino que no teníamos ahorro real suficiente como para emprenderlos todos de manera conjunta.
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17 de Mayo de 2009

¿Intentó Greenspan emular el patrón oro?
Kantor sugiere en los comentarios del post anterior que la política monetaria de Greenspan a partir de 2001 fue un intento de emular un sistema de banca libre con patrón oro, al haber congelado la base monetaria. Su tesis es similar a la de Henderson y Hummel en el famoso paper que publicaron hace meses. 

Lo primero es matizar los datos: la base monetaria aumentó un 34% entre enero de 2001 y enero de 2006, que sin ser el mayor aumento de la historia, sí es considerable:



En todo caso, Kantor, Henderson y Hummel me parece que se equivocan. Sus argumentos podrían tener cierto sentido de no haberse escrito nunca el Bullion Report después de que Inglaterra suspendiera la convertibilidad en 1797. Y es que los redactores del Bullion Report, al analizar el comportamiento de la libra de papel entre 1797 y 1810, concluyeron que un banco central cuyos pasivos no sean convertibles en oro debe fijarse en dos variables si quiere emular los ajustes automáticos que provocaba el patrón oro: a) los tipos de cambio, b) el precio del oro:

El Comité no puede dejar de manifestar su opinión, fruto de largas deliberaciones, de que es un enorme error práctico de gran magnitud suponer que los tipos de cambio y el precio del oro no se ven afectados por la cantidad de papel moneda que no sea convertible a la orden de su tenedor. Que los tipos de cambio van a caer y el precio del oro va a subir cuando ese papel sea excesivo es un principio no sólo establecido por las autoridades monetarias más eminentes, sino que su verdad práctica ha sido validada a lo largo de la historia por casi cualquier Estado que ha empleado el papel moneda moderno.

Por tanto, el Banco de Inglaterra debía reducir sus pasivos cuando la libra se depreciara. Edwin Cannan, en su popular introducción al Bullion Report (La libra de papel: 1797-1821) es todavía más explícito y explica que:

Si los directores del Banco de Inglaterra querían haber actuado como antes de la suspensión de pagos en oro no deberían haberse planteado la calidad de cada descuento comercial sino que deberían haber estudiado qué habría sucedido si no se hubiesen suspendido los pagos en oro. En caso de haber hecho eso, habrían limitado el número de descuentos y reducido la cantidad de billetes en circulación siempre que los billetes de una libra se depreciaran por debajo de los 123,5 gramos de oro.

Bien, ahora echémosle un vistazo a qué sucedió con los tipos de cambio del dólar frente a una media ponderada de las principales divisas y con el precio del oro en dólares entre 2001-2006.



Pues no, parece que Greenspan no se comportó como lo habría hecho un sistema de patrón oro y que infló el crédito precisamente al no permitir que se desinflara (con la inestimable colaboración del banco central chino, todo sea dicho) como habría ocurrido bajo el patrón oro y como habría tenido que ocurrir en un sistema de dinero papel que quisiera emular al patrón oro. Definitivamente, la base monetaria de Greenspan fue excesiva y en absoluto similar a lo que habría sucedido bajo el patrón oro.

15 de Mayo de 2009

Monetarismo vulgar
Me he encontrado con una anotación de Brad De Long (el mismo que criticaba a Hayek reconociendo que no lo había entendido) sorprendentemente buena. Al menos en su primera mitad. Se llama “monetarismo vulgar” y critica la fijación que los monetaristas más cerriles siguen teniendo por ciertos macroagregados monetarios.

Utilizando datos de las tasas de variación de la M1, M2 y M3 muestra que “la oferta monetaria” se ha expandido o se ha contraído según la definición que queramos escoger. Si tomamos la M1, parece que Greenspan haya sido un deflacionista durante la segunda mitad de los 90 y tomando M2 o M3 aparece como un inflacionista: “¿Fue la política monetaria contractiva o excesivamente expansionista en 1991-1992? ¿Restringió la Fed el crédito entre 1993 y 1995 o los abarató? Elige tu definición de oferta monetaria –M1, M2 o M3– y elegirás al mismo tiempo la respuesta”. Actualizado el gráfico de De Long (su artículo es de 2002) para ver que tal tendencia se ha mantenido:

De Long acusa a quienes sólo se fijan en la oferta monetaria de “monetaristas vulgares” y propone en cambio no fijarse sólo en una supuesta oferta de dinero, sino en la demanda del mismo: “La inestabilidad de la demanda de dinero y la inconsistencia de mensajes que envían los distintos macroagregado monetarios han hecho que el monetarismo vulgar deje de ser una rama de la economía y se convierta en una rama de la lectura de manos”.

Aunque De Long crea que es original, no lo está siendo. El gran Melchior Palyi, en su crítica al monetarismo estrecho de Milton Friedman, ya decía (años 60):

Ni siquiera la oferta monetaria es un buen indicador de las presiones inflacionistas. Los usos a lo que se ha destinado el crédito y la liquidez del sistema bancario son, como mínimo, indicadores tan importantes para conocer el estado de la economía. La interpretación puramente mecanicista de la teoría cuantitativa del dinero, popular entre los monetaristas, supone una extraordinaria simplificación de los procesos económicos. Lo habitual es que el volumen de dinero sea un resultado más que una causa del estado de la economía, y por tanto un incremento de la oferta de crédito por parte del banco central durante una depresión no significa que la economía vaya a hacer uso de ese crédito. La oferta monetaria depende en buena medida de la demanda de crédito, lo que a su vez depende de una multiplicidad de factores (“el clima económico”, por ejemplo”. Puede tirar de la cuerda (restringir el crédito) pero no puedes empujar de ella.

Una de las razones por las que la política monetaria fracasó en los años 20 y 30 es que actúan, como ahora, sin tener un claro conocimiento de la naturaleza de ese instrumento llamado dinero por el que pretenden controlar los ciclos económicos. No existe ningún método fiable para determinar el valor de dinero (poder adquisitivo) y ya no digamos los aspectos cualitativos de ese dinero.

(Por cierto, nota al margen, el economista austriaco Roger Garrison ya explicó hace años por qué la M1 había dejado de ser a partir de los 80 siquiera una buena aproximación al endeudamiento bancario a corto plazo. Básicamente, hasta los 80 la regulación Q impedía que los bancos pagaran intereses en los depósitos a la vista (M1) y que se giraran cheques contra los depósitos de ahorro (M2), pero cuando se abolió la regulación Q, los depósitos de ahorro se convirtieron en equivalentes a los de a la vista. Y, por tanto, M1 dejó de tener ningún significado. Esto es lo que explica que los distintos agregados muestren una disparidad de movimientos tan grandes como la que denuncia De Long ante cambios de la demanda).

De acuerdo con De Long, se ha generalizado en los últimos tiempos una demanda por activos con diversos grados de liquidez, y eso actúa como dinero y no queda reflejado en esos macroagregados.

Por eso propone que para saber si la Fed está inflando o no lo está haciendo nos fijemos en la evolución de los tipos de interés reales (como keynesiano, claro, cree que los tipo de interés debería bajar cuando la demanda agregada cayera, pero ese es otro tema). Lo cual nos indicaría, claro, que Alan Greenspan sí infló, y mucho, el crédito a partir de 2001:

Afortunadamente no todos los monetaristas son tan vulgares como De Long. Sólo los auténticamente cerriles seguirán negando que Alan Greenspan tuvo una importante responsabilidad en esta crisis (aunque la causa última siempre se encuentre en la insostenible estrategia financiera que acometen los agentes privados de endeudarse a corto e invertir a largo). Ana Schwartz, por ejemplo, coautora de esa biblia del monetarismo que es La Historia Monetaria de los Estados Unidos, lo tiene claro: Greenspan sí fue responsable. De hecho, en su opinión, fue “el principal responsable” (yo tampoco diría tanto): “El pecado original de la Fed de Bernanke-Greenspan fue mantener los tipos de interés al 1% durante 2003 y 2004, mucho después de que la burbuja de las puntocom hubiese terminado. Es evidente que la política monetaria fue demasiado acomodaticia, unos tipos al 1% impulsaron todo tipo de comportamientos arriesgados”.

Además, en línea con lo que ya he comentado en diversas ocasiones, considera que Greenspan miente cuando acusa al ahorro asiático de haber causado la crisis: “Es un intento de quitarse cualquier responsabilidad y no es convincente. La Fed ha fracasado a la hora de combatir algo que resultaba evidente. No se puede echar la culpa al contexto internacional”.

Y atención también a la opinión que da sobre Bernanke como un traidor a las ideas monetaristas que pregonaron ella y Friedman. No tengo tan claro que Bernanke se aparte de las mismas, pero desde luego Schwartz sí lleva mucha razón: “Está luchando contra la crisis de manera equivocada; la recesión no tiene nada que ver con una falta de liquidez (…) El riesgo de deflación se está exagerando”.

También, por cierto, me parece muy acertado su comentario sobre el tan cacareado riesgo sistémico: “Es una excusa para que los banqueros salven la piel después de haberse equivocado tanto”.

Se agradece que Schwartz como el buen vino mejore con los años y no caiga en ese monetarismo vulgar que impide comprender por qué se gestó la crisis y como no hay que combatirla.

14 de Mayo de 2009

¿Volver a inflar la burbuja?
Varios socialistas como Egócrata consideran que la decisión de eliminar la deducción a la vivienda es positiva, y que la propuesta del PP de incrementarla es absurda porque sólo serviría para reinflar la burbuja. ¿De verdad nos creemos que incrementar la deducción por vivienda reinflaría la burbuja? ¿Acaso pensamos que el ajuste ya ha terminado? ¿Y a qué llamamos reinflar? Que la rentabilidad antes de impuestos de invertir en vivienda sea inferior a la de otros instrumentos de ahorro es perfectamente lógico si la fiscalidad es más atractiva para los inmuebles. Eso no es propiamente crear una burbuja, sino que los distintos fundamentales de los activos estén en consonancia con su rentabilidad después de impuestos.

Eliminar la deducción a la compra de vivienda tendrá el efecto, a partir de 2011, de incrementar su precio después de impuestos, de modo que para el precio antes de impuestos de los inmuebles (el que perciben los vendedores de viviendas) tendrá que caer más para que desaparezca la burbuja en forma de un repunte de la rentabilidad del inmueble después de impuestos.

Por tanto, Zapatero con esta medida sólo está favoreciendo a los promotores que tienen stocks invendidos y que necesitan darles una salida rápida, al resto de vendedores de inmuebles sólo les está agravando la deflación de precios, retrasando el ajuste en el sector.

Pues a elegir, me quedo con la propuesta del PP de incrementar la deducción. De este modo (si el Estado redujera gastos, claro) se estaría incrementando el ahorro y reduciendo la necesidad de deflación del precio antes de impeustos del inmueble.

Por supuesto, mejor que la propuesta del PP sería mejorar la fiscalidad del resto de instrumentos de ahorro, pero eso parece que no toca.

13 de Mayo de 2009

Programa del II Congreso de Economía Austriaca
Al final ha quedado bastante completo. Lo podéis encontrar aquí. La entrada es libre. Como podéis observar, yo empiezo por la mañana bastante pronto y muy bien acompañado.

9:00 Panel 1: Teoría monetaria

  1. Juan Ramón Rallo: Contra la iliquidez bancaria: crítica a Selgin y White
  2. Francisco Capella: Dinero, Crédito y Banca
  3. José Ignacio del Castillo: Liquidez y la teoría cualitativa del dinero
  4. Tudor Smirna: Dinero en el mercado negro
  5. Juan Castañeda: Los efectos que tiene una incorrecta identificación de los tipos de deflaciones

10:40 Panel 2: Historia del pensamiento económico

  1. León Gómez: Balmes y el marginalismo
  2. Paloma de la Nuez: El liberalismo de Turgot
  3. Ángel Fernández: Juan de Mariana y la decadencia del Imperio Español

11:50 Panel 3: Libertad, propiedad intelectual y tecnologías de la información

  1. Fernando Herrera: ¿Necesitan protección las ideas?
  2. Justo Sánchez Piedra: Software sin licencia y el paradigma en una sociedad libre
  3. Diego González: Otra ley de telecomunicaciones es posible

13:00 Panel 4: Educación y economía austriaca

  1. Joaquín Santiago Rubio: Sistema de educación gratis y el cheque escolar de Friedman
  2. Pablo Álvarez Castillo: La empresa privada en la universidad pública

13:45 Panel 5: Políticas públicas

  1. Gonzalo Melián Marrero: Una alternativa para la ciudad del futuro: un urbanismo de mercado
  2. Daniel Ballesteros: El liberalismo ante el aborto, la eutanasia y el tráfico de drogas
  3. Mauricio Quiñones: Un análisis austriaco del precio y del comercio justo

14:45-16:00 (Pausa para comer) 16:00 Panel 6: Método y orden sensorial

  1. Juan Morillo: El dualismo metodológico de Mises
  2. Antonio Zanella: El uso de las matemáticas en la ciencia económica
  3. Javier Jiménez Cuadros: Por qué los austriacos esperan que su teoría funcione
  4. José Carlos Herrán: Orden Sensorial, reglas y derecho

17:20 Panel 7: La teoría del ciclo y la crisis económica

  1. Rodrigo Macalpin: ¿Está el capitalismo en crisis?
  2. Philipp Bagus: El balance del ECB
  3. Jorge Bolaños: La protección social en crisis: el acceso a la vivienda y la burbuja inmobiliaria
  4. Luis Moreno Ordóñez: La fe en el Keynesianismo y el desconocimiento de la teoría austriaca del ciclo
  5. David Sanz Bas: La teoría keynesiana del ciclo económico

18:55 Panel 8: Política y liberalismo

  1. Alfredo Crespo: De las lecciones del tacherismo vs realidad económica británica actual
  2. José Carlos Rodríguez: Abraham Lincoln, forjador de una nueva unión
  3. Antonio Muñoz Ballesta: La política en España y el cambio hacia una sociedad libre

19:55 Panel 9: Guerra

  1. Oscar Monsalvo: ¿Es la defensa un bien público?
  2. Carlos Castro Prieto: Dinero libre y paz
  3. Gabriel Calzada Álvarez: La defensa privada a través de compañías de seguro

20:45 Conferencia de Clausura
Jesús Huerta de Soto: El error fatal de Ben Bernanke

George Selgin: la confusión entre dinero y ahorro
Como ya os comenté, en el II Congreso de Economia Austriaca daré una charla criticando las teorías monetarias de George Selgin y en menor medida Lawrence White. Hoy he publicado en el Instituto Juan de Mariana un resumen de una parte de la ponencia:
El primer error de Selgin es no distinguir entre la demanda de dinero y la demanda de pasivos bancarios a la vista (promesas de pago de dinero). Selgin simplemente asume en sus escritos que todo el oro está depositado en el sistema bancario y que no hay necesidad de recurrir a él salvo en las cámaras de compensación interbancarias: en la práctica, pues, para los depositantes el billete de banco asume el papel del oro. Sin embargo, existe una diferencia esencial entre el aumento de la demanda de dinero en oro y la demanda de pasivos bancarios. La demanda de oro se satisface incrementando su disponibilidad (atesoramiento) y, por tanto, renunciando a consumir o a invertir hasta que aparezcan oportunidades satisfactorias en el mercado (soberanía del consumidor y del ahorrador). La demanda de pasivos bancarios a la vista es una inversión en una cámara de compensación que facilita los intercambios y que normalmente adopta la forma de un trueque entre dos promesas de pago en oro (por ejemplo, billetes de banco a cambio de letras de cambio); precisamente por ello, su liquidez pasa a depender de la calidad de los activos realizables del banco y del cumplimiento de las obligaciones contractuales del banquero.

El otro error de Selgin y White es el de confundir la demanda de pasivos bancarios con la oferta de ahorro. Aunque desde la perspectiva del banco sus pasivos a la vista sean simplemente una deuda sin plazo determinado, la demanda de pasivos a la vista y la demanda de ahorro presentan perfiles diferentes: los pasivos bancarios a la vista se demandan no para obtener rentabilidad, sino para instrumentar el pago conservando la liquidez (y de hecho, mejorando la negociabilidad de las promesas de pago en oro descontadas), mientras que el ahorro que demandan los inversores se le ha ofrecido al banco por lo ahorradores no para obtener liquidez, sino para lograr rentabilidad mediante el deterioro de la liquidez.
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12 de Mayo de 2009

El iluminado de La Moncloa
Mi valoración sobre el nuevo Plan E de Zapatero:
La alternativa muchas veces no es entre ahorrar en vivienda o en acciones, sino entre ahorrar o consumir; de modo que si nos cargamos todas las deducciones fiscales al ahorro, los incentivos son a no ahorrar tanto como ahora, es decir, un desastre.

Conceder 25.000 millones de euros al ICO para que dirija las inversiones según el proyecto personalista y socialista del Gobierno es ruinoso: los amigos de Zapatero medrarán a costa del hundimiento de las empresas que no le gusten al régimen.
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10 de Mayo de 2009

Las renovables ponen en riesgo el sistema eléctrico español
No lo decimos nosotros (que también) sino el Ministerio de Industria. Eso sí, Obama lo está haciendo muy bien según Sebastián cuando apuesta por la inversión en renovables. Será que quiere que nos paguen parte de la factura eléctrica y para ello hay que pagar ciertos peajes como tildar un estudio que llega a conclusiones similares a las suyas de tener "una calidad y un rigor muy bajos; no tiene ninguna solidez técnica, es técnicamente muy pobre".

Desde luego, cuando la política entre por la puerta, el rigor y la honestidad salen disparados por la ventana.
El mito del ahorro asiático
Una de las explicaciones más frecuentes sobre esta crisis –a la que se han adherido Bernanke, Geithner y Greenspan– ha sido que fue responsabilidad del exceso ahorro asiático: los países emergentes de esta parte del mundo han ahorrado ingentes cantidades de dinero durante los últimos años que no pudieron invertirse de manera segura, lo que lo forzó a asumir inversiones de cada vez mayor riesgo para mantener su rentabilidad.

La teoría es claramente keynesiana por dos motivos: primero porque considera que un exceso de ahorro se traduce en una eficiencia del capital decreciente y tendente a cero. Ya expliqué en su momento que eso no es así, la eficiencia marginal del capital (la rentabilidad del capital) depende en última instancia de la preferencia temporal de los agentes (a través de los spreads input-output) y no del volumen de inversiones existentes. Los bienes de capital pueden ser sustitutivos para también complementarios entre sí, de modo que a mayores bienes de capital de cierto tipo más rentabilidad esperada de la nueva inversión. Esto ya lo expliqué aquí. Sólo me resta hacer un comentario adicional.

Cuando las reducciones de tipos de interés (y de rentabilidades del capital) proceden de reducciones de la preferencia temporal, aun cuando se produce una caída de la tasa de retorno de las inversiones (porque se estrechan los spreads entre los bienes presentes y los futuros), esta caída no incita a los capitalistas a buscar inversiones más arriesgadas. ¿Por qué? Precisamente porque ha caído la preferencia temporal y valora menos los bienes presentes frente a los futuros. No tendría mucho sentido decir que el tipo de interés se reduce por nuestra menor preferencia temporal pero que, al mismo momento, no nos conformamos con ese tipo de interés. Esto lo digo por si alguien está tentado a pensar que la preferencia temporal mundial sí ha caído al incorporarse en el mercado empresarial y de crédito los asiáticos cuya preferencia temporal es más baja que la occidental.

La otra razón por la que la explicación es keynesiana –y esta me interesa ahora bastante más– es porque equipara cualquier saldo de caja en el banco con ahorro. Es decir, cualesquiera fondos en los bancos son susceptibles de inmovilización a cualquier plazo. Ya hemos comentado aquí en numerosas ocasiones que la crisis actual es una consecuencia del descalce de plazos, esto es, de la estrategia financiera de endeudarse a corto e invertir a largo. Es evidente que las entidades financieras privadas la han acometido, pero no está tan claro que otras instituciones lo hayan hecho. En particular, muchos no entienden cómo los bancos centrales se han sumado a esta expansión creditica global dándole soporte y amplificándola.

El supuesto ahorro asiático no es más que otro descalce de plazos superpuesto, especialmente por parte del Banco Central chino. Como ya expliqué aquí:
La sobreabundancia de ahorros internacionales no fue, en su mayor medida, más que una expansión de los fondos prestables merced a esta transformación de plazos. La Fed (y el resto de bancos centrales occidentales) bajaba los tipos de interés, lo que permitía expandir el consumo de los estadounidenses sin que la reducción de ahorro presionara al alza los tipos de interés; buena parte de esa alza del consumo procedió de las importaciones de los países emergentes, que vieron incrementar sus rentas, no con cargo a riqueza real creada por los estadounidenses, sino con cargo a un saldo acreedor nominado en dólares en los bancos, que estaba respaldado por los activos inflados por los bajos tipos de interés; y esos saldos acreedores en dólares eran a su vez utilizados como respaldo para la emisión de nueva moneda por parte de los bancos centrales de los países emergentes (paradigmáticamente en China), quienes, en lugar de atesorar los dólares los utilizaban para recomprar deuda pública y privada de EEUU, reduciendo aún más los tipos de interés.
Como puede verse en el gráfico esto es exactamente lo que ha ocurrido. El déficit exterior de EEUU con China se ha saldado en buena medida con un incremento de las divisas en el Banco Central chino, lo que ha provocado un doble efecto: incremento de las emisiones de divisa china (endeudamiento a corto) e inversión de los dólares contra los que se emitían esas divisas en activos a largo plazo de EEUU (inversión a largo).



Es la vieja estrategia que ya denunciara Jacques Rueff como el pecado monetario de Occidente y que tan nefastos resultados provocó bajo el patrón de cambios oro y Bretton Woods:
El paso del patrón oro al patrón de cambios oro ha supuesto tres consecuencias:
  • Impide en el país exportador de libras o dólares que se haga setir la consiguiente contracción del poder aquisitivo interno que, con independencia de otros parámatros económicos, tendría que experimentarse bajo el patrón oro.
  • Origina en el país que la recibe un aumento del poder adquisitivo (oferta monetaria) sin contrapatida en el montante de bienes ofrecidos ni ligado a las exigecias de su expansión económica.
  • Expone al conjunto de los países con moneda convertible al peligro de una recesión que engendraría el hundimiento de la doble pirámide de crédito originada por el patrón de cambios oro.
El sistema de patrón de cambios oro ha permitido, pues, a los países con moneda internacionalmente prestigiada, gozar del maravilloso privilegio de comprar sin pagar, dar sin tomar, prestar sin pedir prestado y acumular déficit sin sufrir las consecuencias.
Ahora se ha hecho lo mismo, pero con todavía mayor descaro, ya que ni siquiera el dólar era internacionalmente convertible en oro para poner un poco de coto a esta desbocada expansión. Menos mal que todo esto era ahorro asiático. Como decía Benjamin Anderson, en ese caso equiparamos ahorro con inflación.

9 de Mayo de 2009

Conversación sobre crédito y liquidez
Si la anterior entrevista os ha resultado más o menos interesante, os recomiendo que veáis este magnífico diálogo sobre crédito y liquidez entre José Ignacio del Castillo y Francisco Capella. Por cierto, este último acaba de abrir blog.

8 de Mayo de 2009

Entrevista con Albert Esplugas sobre la banca libre
Albert Esplugas, a raíz de una entrevista que ha concedido George Selgin, defensor de una banca libre bastante inviable a mí entender, me ha enviado un cuestionario-entrevista con la que pretende aclarar algunas dudas y enfrentar mi punto de vista al de Selgin y White. Adelanto que mi ponencia en el II Congreso de Economía Austriaca del 21 de mayo versará, precisamente, sobre los errores de Selgin y White.

- ¿Selgin y White consideran que es viable el descalce de plazos? ¿Puede haber instancias en que eso sea así?

El descalce de plazos es una forma de financiarte de manera barata. Siempre que haya alguien dispuesto a refinanciar tus inversiones hasta que maduren y sean rentables, el descalce puede finalizar con éxito. Eso sí, a muy pequeña escala y muy localizado. Cuanto mayor sea el plazo del descalce, mayor las dificultades de que el descalce no termine en liquidaciones masivas del activo para sufragar la deuda. Esencialmente porque los que tienen saldos líquidos y refinancian la deuda a corto, hemos de presuponer que tienen esos saldos líquidos para utilizarlos de forma distinta a la de refinanciar permanentemente deuda a corto a bajos tipos de interés. Si no quisieran o no necesitaran mantenerse líquidos, ¿por qué no invertir a largo percibiendo mayores retornos? Y el problema es que cuanto mayores sean los descalces, con el paso del tiempo más se evidencia la iliquidez de la deuda a corto y por tanto mayores son las renuencias de los tenedores de liquidez para refinanciar estos proyectos.

- Si para Selgin y White el descalce de plazos es viable, ¿qué ha causado la crisis? ¿Simplemente los bajos tipos de interés de la FED?

Selgin y White se equivocan. El problema no es tener un banco central, sino la estrategia insostenible del descalce de plazos. Otra cosa es que el banco central exacerbe los problemas del descalce de plazos ya que consigue convertir parte de la iliquidez en inflación.

- A juzgar por la opinión de austriacos como Murphy, que ponen todo el énfasis en los bajos tipos de la FED, parecería que ellos tampoco creen que el descalce de plazos (que NO necesita de los tipos reducidos de la FED) tenga nada que ver con la crisis, ¿no?


Una cosa es que puedan producirse crisis sin banco central en tanto los bancos degraden su liquidez. Otra que esas crisis sean tan largas como la actual, que es el resultado de una masiva acumulación de mala deuda que es difícil de sostener sin banco central. Pero vamos, el problema esencial no es el banco central, que podría ser una institución respetuosa con el libre mercado siempre que actuara fuera de un régimen de monopolio y que probablemente se habría desarrollado en formas de cámaras de compensación, sino el descalce de plazos agravado por las leyes de curso forzoso en moneda emitida por un banco central monopolístico.

- ¿Por qué habría que prohibir el descalce de plazos, si en rigor no es un fraude (esto es, la gente sabe que son prestados a largo. Aquí estoy de acuerdo con Kinsella y otros que sin embargo son pro coeficiente 100%)?


Este es un debate en el que no entro, esencialmente porque tengo mis dudas. Yo sólo explico cuáles son las consecuencias del descalce de plazos y probablemente sean consecuencias con las que podríamos convivir sin demasiados problemas (de la misma forma que quiebran empresas y no se hunde el mundo) si la organización financiera fuera otra. Las dramáticas consecuencias que hoy tiene la quiebra de los bancos se deben a su enorme iliquidez, a la que con casi total seguridad no se habría llegado en ausencia de banco central monopolístico y moneda de curso forzoso. Si a esto añadiéramos la eliminación del riesgo moral que se lograría dejando de rescatar a los bancos y una legislación concursal más severa con los directivos de los bancos, el sistema financiero sería razonablemente líquido aun sin prohibir el descalce y la quiebra de algunos bancos resultaría bastante asumible.

Dicho esto, a) dudo de que toda la gente tenga claro qué se está haciendo con su dinero y sobre todo cuáles son las posibilidades reales de recuperarlo (los banqueros aseguraban a todo el mundo que recuperaría su dinero, lo cual es imposible sin intervenciones públicas), b) sí hay cierto fraude en determinadas operaciones de descalce de plazos (por ejemplo, las letras financieras con desconocimiento del banquero). Hacer pasar mercancías que son ilíquidas como muy líquidas implica un cierto fraude, no ya entre las partes directamente implicadas en la transacción, sino en los terceros implicados. Por ejemplo, si un banco presta dinero para una hipoteca emitiendo billetes y luego esos billetes se convierten en activos circulantes contra los que otro banco emite billetes, ¿acaso no estamos diciéndole a ese otro banco que los billetes son perfectamente líquidos cuando no lo son?

En definitiva, la existencia de fraude o no depende, desde luego, de los pactos y cláusulas que se establezcan y puede que sea posible formalizar contratos no fraudulentos con descalce de plazos, pero tampoco debemos obviar que una gran porción de los descalces actuales sí son fraudulentos y que en ausencia de ese fraude probablemente no se producirían.

- Pero el coeficiente 100% (oro más letras) no esta prohibido hoy en día, ¿no? ¿Por qué no se impone? Imagino que la respuesta es que los bancos centrales, como prestamistas de última instancia, generan riesgo moral garantizando el rescate de cualquier entidad que quiebre, luego los bancos tienen incentivos para practicar descalce a mansalva. ¿Es entonces la solución prohibir los rescates o directamente apoyarías que no pueda haber descalce?

En parte ya he contestado arriba. Tal y como está el sistema actual, desde luego no me parece mal que se prohíba el descalce; digamos que no me entusiasma la idea de que los bancos inicien estrategias que les conducirán a la quiebra que inevitablemente tendré que pagar yo con mis impuestos (por no hablar de la inflación). En otro contexto (libertad bancaria) el tema sería discutible como he apuntado arriba.

Sobre por qué no se impone en el mercado un sistema con coeficiente 100%, pues porque es mucho más rentable un coeficiente fraccionario y el banco central y el Estado financian la operación. ¿Crees que puede competir un banco con estrechos márgenes de beneficio contra uno con enormes márgenes? No, desde ningún punto de vista: los depositantes cobran más por sus depósitos y los prestatarios pagan menos por sus créditos. Digamos que la cuota de mercado está bastante predeterminada.

Al margen de que hoy utilizar de manera aislada el oro como dinero es arriesgadísimo. Con la ruptura de Bretton Woods el valor del dinero fiduciario pasa a tener grandes fluctuaciones con respecto al oro (esencialmente porque los motivos para demandar oro o billetes, sobre todo desde un punto de vista especulativo, no tienen demasiado que ver) por lo que ligarte hoy al oro, dentro de un contexto de dineros papel, sería someter tu patrimonio a las fortísimas oscilaciones extranjeras. Y hemos de seguir pasando por el dinero papel mientras haya leyes de curso forzoso.

- ¿Es el descalce un problema en sí o sólo lo es si la hay un "bank run"? Quiero decir, imagínate que hay descalce pero la gente LO SABE y no acude NUNCA a retirar sus depósitos en masa, siempre son sólo una minoría. ¿No seria entonces sostenible e inocuo como dicen Selgin y White? Sería, de facto, endeudarse a largo y prestar a largo.

Claro, si la gente no quiere tener liquidez sino que quiere ahorrar durante el plazo suficiente para que maduren las inversiones, el descalce puede funcionar (con ciertos matices, claro: no es sólo un problema de plazos, sino también de riesgos, la mercancía que esperas vender dentro de 10 años para amortizar la deuda a corto plazo puede resultar invendible entonces, por simples cambios de gustos o de entorno). La cuestión es qué sentido tiene esto. Estamos señalando que la gente tiene que estar dispuesta a ahorrar a largo plazo pero percibiendo retornos por ahorrar a corto y que la diferencia se la agenciará el banco por… ¿qué motivo? Quiero decir, ¿qué sentido tiene que haya unos márgenes que los bancos estén explotando sistemáticamente y de los que la gente no quiera beneficiarse? Tanto sentido esperar ese resultado como que la gente esté dispuesta a prestarle a los bancos dinero a 30 años a tipos del 1%, por ejemplo. ¿Es posible? Sí. ¿Probable? No.

Piensa que la gente si tiene liquidez es porque quiere tener la posibilidad de utilizarla cuando la necesite. Es posible que incluso tenga planificado utilizarla en un plazo inferior al de maduración de las inversiones. Pero si los bancos inmovilizan esa liquidez, pierde esa oportunidad. No sólo desde el punto de vista financiero, sino que la economía real cada vez se va orientando más a satisfacer las demandas, no de lo tenedores de la supuesta liquidez, sino de las inversiones que realizan los bancos. Por este motivo, la estructura productiva sufre la deformación que Huerta de Soto tan bien explica en su tratado monetario. La única respuesta que poseen los tenedores de liquidez en esa circunstancia (inexistencia de bienes de consumo que quieran consumir y bajos tipos de interés derivados de la expansión crediticia bancaria) es sacar el oro del banco y atesorarlo hasta que el panorama cambie (dejar el oro en el banco no tiene sentido, porque significa conceder al banco un crédito a tipo 0% para que continúe deteriorando tú y su liquidez y tus oportunidades de actuar en el mercado). Por tanto, es el propio descalce el que genera los bank runs. Y esto con independencia de que pueda haber bank runs por causas distintas al descalce y que por supuesto son agravados por el mismo.

- ¿Por qué suben necesariamente los tipos de interés al final de un boom? ¿Qué lleva a un banco comercial a volver a subir los tipos? ¿Es porque la FED sube los suyos (para contener la inflación) o es el propio descalce de plazos el que lleva a subir los tipos de forma inexorable?


Un poco de todo. Lo que tenemos que tener claro es que el tipo de interés es, en última instancia, un coste para controlar bienes presentes. Yo entregaré X+i bienes futuros a cambio de tener hoy X bienes presentes. En la medida en que los bienes presentes son finitos y que el crédito artificialmente barato favorece el control de bienes presentes, los tipos de interés van a tener que subir.

Desde el punto de vista financiero, los tipos suben tanto porque el banco central intenta contener la inflación (a mayor inflación menor aceptación de su divisa y menor crédito extranjero se le proporciona al banco) como porque los bancos simplemente quieren mejorar su liquidez. Los bancos, por mucho que creamos que puedan actuar sin restricciones de liquidez, siguen preocupados por la misma (como no puede ser de otro modo en un negocio tan tremendamente ilíquido). Cuando su iliquidez se vuelve muy exagerada intentan mejorarla. ¿Cómo? Sólo hay un modo en el que todos los bancos puedan mejorar a la vez su liquidez: restringiendo los créditos. De este modo, los créditos pasados se van amortizando y la tesorería de los bancos va aumentando sin que se vuelva a prestar. Por eso suben los tipos, es una reacción frente a un crédito que ya no podía seguir creciendo sin comprometer de manera exagerada la viabilidad del banco. Cuestión distinta es que, gracias al banco central, los bancos comerciales se preocupen por mejorar su liquidez demasiado tarde y prácticamente todos al mismo momento (esto tampoco es casual, cuando uno comienza a construir su liquidez, restringe el crédito a otros bancos por el interbancario y a su vez les obliga a mejorar su liquidez para cubrirse frente a saldos muy desfavorables en las cámaras de compensación).

- Imaginemos que la FED está sujeta al patrón oro, ya no puede variar los tipos a discreción. El único problema es el descalce de plazos. Supuestamente este descalce tiene que provocar la misma secuencia de sucesos por sí mismo: tipos de interés artificialmente bajos durante un periodo, luego subida de tipos y crisis/reestructuración de líneas productivas. La cuestión es, en este escenario, ¿por qué suben los tipos? Mi respuesta tentativa empezaría así: porque la gente empieza a sacar sus depósitos para consumirlos, el ahorro disminuye, el crédito disminuye, los tipos aumentan... pero eso es exactamente lo que ocurriría con banca libre y el tipo de interés de mercado. Pero los tipos en el escenario con descalce de plazos no son los de mercado. Tiene que haber otra razón por la que suben y provocan la crisis. ¿Sería un "bank run" lo que haría que se elevaran en un escenario con descalce (pero con patrón oro)? Pero, y volvemos a lo que comentan Selgin y White, ¿es un "bank run" inexorable?

Bueno, creo que ya he contestado a casi todo previamente. Sólo matizar que los bancos no comienzan a restringir el crédito normalmente porque la gente saque demasiado dinero de sus depósitos. Si un banco presta mucho dinero, en la medida en que ese dinero se utiliza para pagar a los clientes de otros bancos, comienza a tener saldos negativos en las cámaras de compensación que podrían abocarle a la suspensión de pagos y que, por tanto, le obligan a restringir sus créditos y construir liquidez. Por tanto, el proceso suele ser que algún banco observa con temor que sus reservas ya son demasiado bajas (para atender pagos en las cámaras de compensación o a sus depositantes), restringe los créditos, acumula saldos favorables en las cámaras de compensación frente a los otros bancos que siguen expandiendo, éstos se ven forzados a restringir, la restricción seca el crédito en la economía, lo que paraliza muchas operaciones empresariales (compra a crédito y refinanciación de deuda) que terminan generando impagos a los bancos, que se ven todavía más obligados a construir liquidez.

Creo que el hay un posible error en el planteamiento de la pregunta, como asumiendo que es la subida de tipos la que genera la crisis. No, la subida de tipos es una manifestación de iliquidez bancaria previa que se habrá traducido en inversiones reales insostenibles a menos que el crédito siguiera creciendo a tasas desproporcionadas (agravando la iliquidez bancaria y sí, a la postre generando una corrida bancaria ante el rechazo de los depositantes a seguir extendiendo crédito a largo plazo vía cortos plazos a los bancos).

7 de Mayo de 2009

IV Universidad de Verano del Instituto Juan de Mariana
Como ya viene siendo habitual, en julio volvemos a organizar la Universidad de Verano dentro del marco de los cursos de verano de la Universidad Rey Juan Carlos. Este año el formato ha variado un poco: por las mañanas tendremos una serie de conferencias y, por la tarde, una mesa redonda generalmente con los ponentes de la mañana.

En esta ocasión, además, contamos con Juan Carlos Cachanosky, quien nos ofrecerá dos charlas y participará en dos mesas redondas.

Por mi parte, daré una conferencia el miércoles 22 sobre las diversas interpretaciones erróneas que giran en torno a la crisis (culpa de la codicia, de la desregulación, de la insuficiente dotación de capital, de la especulación, de la community reinvestment act...) y las malas políticas que han inspirado (hiperregulación, nacionalización de la banca, aumentos del gasto público...). Por la tarde participaré en una mesa redonda con Cachanosky y Capella sobre la teoría de los ciclos económicos.

También como viene siendo habitual, Jesús Huerta de Soto y Carlos Rodríguez Braun clausurarán el curso. El programa completo lo tenéis aquí.

Para matricularos podéis acudir a esta página y para solicitar beca a ésta.

6 de Mayo de 2009

Los errores de Bryan Caplan sobre la teoría austriaca del ciclo económico
Llego a esta vieja anotación de Bryan Caplan sobre los errores de la teoría austriaca del ciclo. Básicamente, Bryan Caplan se pregunta por qué los empresarios son engañados por los bancos centrales cuando estos deprimen artificialmente los tipos de interés por debajo de sus tasas naturales. ¿Acaso son tontos?

Es cierto que la respuesta de los austriacos, demasiado influidos por las teorías de Wicksell sobre el tipo de descuento (que además se desarrollaron para una materia distinta al uso que le dio Mises), no es siempre satisfactoria. Pero en cualquier caso, la respuesta es variada:

- En el mercado no existe "un" tipo de interés. Cada inversión tiene su tipo de interés dependiendo de su iliquidez y riesgo. La expansión crediticia no reduce "el" tipo de interés, sino que afecta a la estructura de los mismos (aplanamiento de la curva de rendimientos), es decir, las primas de riesgo y de liquidez tienden a reducirse porque los inversores se endeudan a corto e invierten a largo.
- Durante un período, hasta que se manifiesta la iliquidez, resulta rentable y conveniente endeudarse a corto y prestar a largo, ya que uno se aprovecha de spreads muy grandes entre los tipos de interés. Por consiguiente, hay una tendencia irrefrenable a intentar explotarlos.
- El problema de las malas inversiones no concierne sólo al lado de la financiación, como extrañamente creen algunos austriacos. Otra parte fundamental son todas las rentas derivadas de la expansión crediticia que generan demandas adicionales en otras partes de la economía no necesariamente endeudadas. El caso más claro es el de la demanda a crédito; cuando el crédito es muy barato, son los propios consumidores los que se apalancan y elevan la demanda de muchas empresas que precisamente por eso encuentran rentable expandir su capacidad productiva por encima de lo que sería rentable sin descalce de plazos (y ello aun cuando esas nuevas inversiones se sufraguen sin deuda). Otros ejemplos son todos los perceptores de rentas de las industrias que reciben el crédito (bien vía financiación bien vía demanda): trabajadores y proveedores. Por ejemplo, el bar que estaba al lado de un edificio en construcción y que sobrevivía porque los obreros iban a desayunar, comer y merendar al mismo, en estos momentos lo está pasando muy mal. Y no porque se haya endeuda a tipos de interés artificialmente bajos, sino porque sus ingresos dependían de inversiones que sí se emprendieron porque los tipos estaban artificialmente bajos.
Macroeconomistas desorientados
Esta semana prosigo en Libertad Digital el debate que ha planteado Mankiw sobre las tómbolas monetarias. Por si no lo seguisteis, Mankiw propuso eliminar dólares por sorteo, Robert Murphy, del Mises Institute, lo tachó de loco y Mankiw se defendió diciendo que el análisis de Murphy es correcto salvo porque supone que los precios son totalmente flexibles. A esa objeción intento responder en mi artículo:
Para reestructurar la economía necesitamos abundante ahorro, con el objeto de financiar las nuevas inversiones. Si los consumidores deciden ahorrar renunciando a un nuevo vehículo, no parece que sea lo más conveniente que el Estado les obligue a comprarlo y, por tanto, a recortar sus ahorros. Puede que la industria automovilística sobreviva (lo que se ve), pero sólo a costa de una reducción de la demanda (y de los créditos) en otros sectores (lo que no se ve).

Es cierto que, como dice Mankiw, las rigideces en los precios retrasan la recuperación y hacen más grave la crisis. Pero la alternativa no pasa por más gasto público ni por una inflación más alta. Más bien al contrario: hay que flexibilizar todos los mercados (eliminando privilegios y restricciones a la competencia) para que los precios caigan cuando antes (es decir, para evitar la inflación) y permitir que los individuos ahorren más que antes (bajando impuestos y reduciendo el gasto). Sólo así tendremos un ajuste lo más rápido posible, en el que quebrarán quienes tengan que hacerlo.
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Gabriel Calzada en Fox News
El lunes entrevistaron a Gabriel en Fox News a propósito de nuestro informe sobre las energías renovables. Podéis verlo aquí.

5 de Mayo de 2009

Liberacción: viernes 22 de mayo
Ya os comenté que en breve saldrá a la venta un libro sobre la crisis que hemos escrito Carlos Rodríguez Braun y un servidor. En poco más de dos semanas, como ya hiciéramos el año pasado, desde el Instituto Juan de Mariana organizamos la feria del libro liberal: Liberacción. Allí presentaremos el libro. Será el 22 de mayo, desde las 10.30 a las 14.30 aproximadamente. Por supuesto os animo a todos a pasaros. Os copio el programa del evento:
El 22 de mayo por la mañana tendrá lugar Liberacción II. La idea motor es que  para llegar a la acción individual tenga calado en imprescindible difundir el pensamiento que lleva a esa acción, y en el Instituto Juan de Mariana, además de reflexionar acerca de los problemas político-económicos que constriñen la libertad, nos ponemos en marcha y emprendemos acciones de difusión, como ésta, una feria del libro liberal.

Con la presentación de los libros de Carlos Rodríguez Braun y Juan Ramón Rallo, Francisco Cabrillo, Enrique Badía, Álvaro Lodares, Mauricio Rojas y Anthony de Jasay (Premio Juan de Mariana 2009).

Con la participación de los periodistas Susana Criado, Pablo Molina y Antonio Salazar acerca del liberalismo en los medios de comunicación.

Y la participación de Jesús Huerta de Soto y Carlos Rodríguez Braun, que debatirán junto a los asistentes sobre el tema “El liberalismo en la calle”.

4 de Mayo de 2009

De Long no entiende a Hayek
La teoría de Friedrich Hayek del ciclo económico es casi imposible de comprender a partir de sus trabajos teóricos como Precios y Producción.
Brad De Long

Qué nivel Maribel. Si es que, como ya decía Garrison en el paper que tampoco De Long debió entender:
¿Por qué los macroeconomistas mainstream no ven la aplicabilidad directa de la teoría austriaca y su conveniencia para solucionar las crisis? (...) Los macroeconomistas académicos, especialmente los que han estudiado en universidades de alto nivel, tienen dos problemas. Primero, hay que reconocer que quienes estudiaron en Harvard o el MIT y tienen plaza en Berkeley o Princeton tienen problemas para comprender la economía austriaca.

Han estudiado su macroeconomía del corto plazo y su teoría del crecimiento a largo plazo como dos temas distintos. La teoría del capital austriaca que une esas dos áreas simplemente es despreciada en los programas de las asignaturas. En la macroeconomía mainstream, donde se discuten los ciclos, el capital se asume que es fijo. En la teoría del crecimiento, donde nos abstraemos de movimientos cíclicos, se permite que el capital crezca o disminuya, pero se contempla holísticamente como un stock.

Por el contrario, el elemento tiempo, inherente en la estructura de capital de la economía, convierte a la teoría del capital en el denominador común de la macroeconomía austriaca y la teoría del crecimiento austraca. El capital es una secuencis de fases productivas; el elemento tiempo es una variable clave. Los tipos de interés reflejan la disyuntiva entre consumir ahora y consumir luego y esto guía la creación de capital y permite un crecimiento sostenible. El corolario casi inmediato es que si los tipos de interés son distorsionados por las políticas del banco central, la creación de capital se distorsiona, dando lugar a un crecimiento insostenible. La crisis es una inevitable y dramática manifestación de un crecimento previo insostenible.
De Long, como Krugman, carece de una teoría del capital
Roger Garrison ha escrito un muy buen artículo sobre cómo los economistas mainstream malinterpretan la teoría austriaca del ciclo económico, y lo ilustra con una conferencia que dio Brad De Long en Singapur. El error básico de esta gente, sin embargo, es que carecen de una teoría del capital. La réplica de Delong a las observaciones de Garrison es muy significativa:

Ummm… We have $2 trillion of losses in mortgages: we have to write down the value of the housing stock we have built over the past seven years by $2 trillion, and presumably we will be building $200 billion less of housing per year over each of the next ten years relative to what we would have done otherwise, which means that we have to reduce construction employment below trend by 2 million workers for a long time to come. If it takes us six months of job search and recombination of enterprises to find new job-firm matches for each of these workers, the consequences of this act of overinvestment should be to raise the unemployment rate by 0.6% for a year.

But it now looks as though this recession is going to raise unemployment by an average of 4% for 3 years–20 times as great as the overinvestment-and-sectoral-shift Hayekian story says.

You have a basic problem with your math.

Parece como si los bienes de capital fueran una masa homogénea que pudiera recombinarse a placer (idea que viene prestada de Frank Knight y JB Clark). Robert Murphy ya le explicó hace tiempo a Krugman en qué se equivoca esta objeción, pero parece que a los keynesianos no les dio que pensar, ya que repiten la misma monserga de siempre:
During the recession following the artificial boom period, resources need to get rearranged; certain projects need to be abandoned (like hunting for gasoline in the sushi economy); and critical intermediate goods (like boats and nets) need to be replenished since they were ignored during the boom. It takes time for all of the million-and-one different types of materials, tools, and equipment to be furnished in order to resume normal growth. During that transition, the contribution of the labor of some people is so low that it's not worth it to hire them (especially with minimum-wage laws and other regulations). The elementary flaw in Krugman's objection is that he is ignoring the time structure of production. When workers get laid off in the industries that produce investment goods, they can't simply switch over to cranking out TVs and steak dinners. This is because the production of TVs and steak dinners relies.
Yo también he escrito en diversas ocasiones sobre este error básico de los keynesianos. La última cuando Krugman repitió su crítica a la teoría de la resaca:
Se ha destruido mucho capital en la economía durante el boom y ahora, obviamente, su productividad marginal es mucho más baja. A menos que se incremente la inversión en bienes de capital complementarios al trabajo (y, más importante, a los bienes de capital malinvertidos durante el boom que deberán reorientarse) la productividad no aumentará y no podremos regresar a los salarios del boom.
El problema, sin embargo, ya lo destaqué cuando Krugman expone el que, en su opinión, es el modelo económico básico para entender las crisis, las cooperativas de canguros:
El consumo genera la renta (inexistencia de capital): Los modelos keynesianos carecen de una buena teoría del capital –algo que el propio Keynes reconoció– ya que suelen representarlo como un fondo homogéneo que se autorreproduce y que carece de estructura alguna. Obviamente, esto es irreal, ya que los bienes de consumo no aparecen en el mercado por arte de magia, sino que son producto de toda una estructura de bienes de capital que lejos de ser amorfa, es muy compleja, heterogénea, específica y bastante indivisible, y lejos de autorreproducirse, sólo puede mantenerse a costa de unos recursos que proceden de una restricción del consumo. Dicho de otra manera, cuando vendo un coche, estoy obteniendo retribución no sólo por el "bien de consumo" coche, sino por todos los factores productivos que han ayudado a producirlo (máquinas, obreros, minas, centrales eléctricas...). El modelo de Krugman, sin embargo, supone una simplificación aun mayor que el keynesiano, ya que el capital ni siquiera existe. Cada vez que una familia consume un servicio de canguro genera automáticamente nueva renta en otras familias. La economía se reduce a un simple trueque de servicios. Pero sin capital ni inversiones no puede haber, por definición, un problema de "malas inversiones" y, por tanto, toda la cuestión del ciclo económico carece de sentido. Dicho de otra manera, Krugman pretende explicar el ciclo económico mediante una organización económica donde no puede haber ciclo económico por el motivo que exponemos a continuación.

1 de Mayo de 2009

Los enemigos de los trabajadores
Mi valoración del 1 de mayo y del lobby sindical:
La finalidad de los sindicatos es matar la economía, esto es, la destrucción de la prosperidad que favorece el sistema de libre mercado y de división del trabajo. Y es que, como atinadamente resume el economista George Reisman, los sindicatos son "básicamente organizaciones parasitarias que medran únicamente saqueando y en última instancia destruyendo las empresas que controlan. Su objetivo básico es forzar que se paguen mayores salarios por trabajos cada vez más reducidos y menos productivos". La antieconomía: producir cada vez menos y consumir más. Extraña ecuación que sólo encaja porque la diferencia entre una producción menguante y un consumo creciente se salda socavando la riqueza acumulada en un país hasta que se agota; aquello de comerse incluso las patas de la gallina de los huevos de oro.

Los sindicatos españoles ni viven de mejorar la vida de los españoles, ni de los trabajadores, ni siquiera de sus afiliados. Explotan algo tan capitalista como es una marca: la marca del sindicalismo, del miedo y la amenaza contra las compañías que se nieguen a plegarse a su chantaje. Hablan de "paz social" o de "diálogo social" sólo para advertir que ellos están legitimados para iniciar la "guerra social". Su influencia y sus subvenciones son un peaje que los políticos españoles les pagan puntualmente para garantizar su comportamiento cívico; es decir, para evitar que salgan a la calle a violar los derechos de los demás ciudadanos. Extraño Estado de derecho aquel en el que unos se arrogan el derecho a chupar del bote a cambio de respetar el Código Penal.
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