Areopagítica: Noviembre 2007Bitácora de Alberto Illán Oviedo
28 de Noviembre de 2007Yo no soy solidario, lo que pasa es que me roban mucho
Para Telemadrid, la televisión pública del gobierno liberal del PP en la Comunidad de Madrid, ésta es la Comunidad Autónoma más solidaria porque, según un informe de la Fundación BBVA, es la que más contribuye a la Administración Pública Central. Curiosa forma de ver lo que es un atraco en toda regla. Digamos que los madrileños, o mejor dicho los que residen o trabajan en Madrid, cada uno a su manera y como puede, hemos creado la economía más dinámica de todas las Comunidades Autónomas que pueblan el suelo patrio y, como premio, somos a los que más nos roban en forma de impuestos. Y como España es como es, el hecho de que nos castiguen por ser más eficientes que el resto y que luego se repartan el botín entre los ineficientes, los burócratas, los gorrones y los subvencionados, lo llaman solidaridad. Así que si alguna vez le dicen que fulano o fulana es muy solidario o solidaria, agárrese el bolsillo y la bolsilla porque es posible que le dejen temblando. No termino de ver yo esto de la solidaridad. Por una parte me gusta mucho más el término caridad porque no ha perdido ese carácter individual y voluntario que debería tener la verdadera solidaridad. Uno de los efectos perniciosos del estado del bienestar es que, pese a la propaganda, desmonta la sociedad civil y hace que las personas no se interesen por los demás. Hablo de un interés real, no de soltar todos los meses una pasta a no sé qué ONG que hace cosas en no se qué país africano o latinoamericano o apadrina un niño o cura una extraña enfermedad que nunca había oído. La caridad empieza por la preocupación real, empieza por de alguna manera vivir el problema, empieza por favorecer instituciones que no dependan del estado para sobrevivir, sino de los ciudadanos, empieza por una preocupación real, no por acallar nuestra maltrecha conciencia. Por otra parte, tantos años de solidaridad entre regiones no ha conseguido nada a efectos prácticos, extremeños y andaluces siguen siendo los más dependientes de la “ayuda” de los demás y no parece que estos males se vayan a corregir. Parece que la redistribución de la riqueza, esta especie de fábula inmoral a lo Robin Hood, es un sistema ineficiente amparado por la Constitución española y con carácter de ley a la que se agarran los políticos de cualquier signo e ideología, incluso los que se dan golpes de pecho liberales, para ganar votos. Si los políticos estuvieran realmente preocupados por la riqueza de los ciudadanos que administran, adoptarían las políticas que han permitido que países como por ejemplo Irlanda, Nueva Zelanda o Gran Bretaña, incrementen sus niveles de vida en las últimas décadas, colocándose entre las sociedades más libres y prosperas. La liberalización de la economía, la adopción de políticas que reducen el gasto público y la presión fiscal son los verdaderos motores de la sociedad, si los políticos quisieran ser realmente solidarios, deberían dejar hacer. 12 de Noviembre de 2007Se cumple el 50 aniversario de... Mortadelo y Filemón
Con tanto Manga y cómic japonés, con tanto superhéroe yanqui, con tanta historieta plomiza y con mensaje, no puedo dejar pasar el aniversario de dos de los personajes más carismáticos del tebeo español (me gusta más este término). Me refiero claro está al medio siglo de vida de Mortadelo y Filemón, los espías-detectives que creo el nunca suficientemente valorado Francisco Ibáñez. Mortadelo y Filemón son mucho más que dos simples personajes, son un estudio sociológico de la sociedad española a lo largo de 50 años. Quién no ha disfrutado con las desgracias de estos dos técnicos de investigación aereoterráquea en la república de Tirania, donde el malvado dictador Bruteztrausen pretendía dominar el mundo con un mejunje diseñado por el profesor Bacterio en El sulfato atómico, de las aventuras y desventuras detrás de un toro con un cuerno hueco en Valor y al Toro, de los disparatados cambios en La Máquina del Cambiazo, o de las tropelías de Chapeau el Esmirriau. Luego murió Franco y los políticos empezaron a visitar sus páginas. Calvo Sotelo inauguró el Mundial 82 con una patada... al mismísimo césped. Las tropelías de Felipe González y su corrupción fueron excelentes temas, lo mismo que las de Aznar. Thatcher, Reagan, Kolh, Bush, padre e hijo, no han podido dejar de aparecer para sufrir alguna desgracia a manos de estos dos impresentables. No ha habido competición deportiva que no se haya convertido en una parodia de sí misma, en algunos casos muy cercana a la realidad. Llevo muchos años leyendo sus historias y no pienso dejar de hacerlo. Quizá eche de menos su inicial inocencia, cuando los malos eran la banda del Chicharrón o cuando tenían que recorrer toda Alemania detrás de un cargamento de enanos de jardín. Es posible que para estar en el candelero todos estos años haya tenido que sacrificarla y que ahora Zapatero o mañana el mandamás de turno tengan que dar un toque de modernidad a algo que les sobrevivirá. ¡Pues que cumplan otros 50 más y que lo veamos! Archivo2003:
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